sábado, 27 de agosto de 2011

REFLEXIONES ESTETICAS SOBRE LOS ESPACIOS ESCENICOS QUE HABITAN LOS MUÑECOS

REFLEXIONES ESTETICAS SOBRE LOS ESPACIOS ESCENICOS QUE HABITAN LOS MUÑECOS
(Los espacios físicos y emocionales para la construcción de objetos inanimados en animados).



Por Andrea Markovits
Directora Sudamerikan ART

 “Cuando el objeto se torna social,  adquiere sentido” / Roland Barthes

Cuando comencé a trabajar en el texto para esta obra, no pensé que escribía para muñecos, era extraño concebir textos que se articularían desde la verbalidad corporal de dos objetos. Hubo en la praxis que realizar diversas adaptaciones técnicas para que  estuvieran al alcance de las posibilidades tanto concretas como emocionales de los muñecos,  es ahí donde comenzaba a descubrir el mágico y sagrado universo de los objetos que toman vida. Un muñeco creado, no era más que un objeto, ¿cuándo tomaba vida? se preguntaba el Dr. Frankenstein. Pues única y exclusivamente cuando comenzaba a respirar, el mágico soplo de vida - irreal. ¿Cómo se hacía entonces respirar a un muñeco? Era el cuestionamiento práctico en intensos ensayos donde uno pasaba visualmente a segundo plano, dejando la extensión del cuerpo y de las manos al servicio de la visibilidad y exposición del muñeco. Así se fueron explorando formas de darles vida: cómo debían respirar los muñecos, cómo debían caminar, cuál era la textura de su voz, de sus movimiento, cuál era su universo narrativo, desde dónde construía sus ideas, cómo verbalizaban corporalmente sus monólogos internos y  finalmente, ¿qué podía y qué no podían hacer estos objetos - personajes? Estaba claro que iban a vivir dentro del universo de la teatralidad. Alona, la muñeca,  ya comenzaba a vivir… ¿pero dónde?, ¿cuál era su dimensión física y afectiva?, ¿en qué punto del espacio escénico debía habitar?,  ¿dónde iba a construir su arco de vida? Y fuimos entonces manejando los muñecos desde nuestra respiración y ubicándolos donde los pulsos internos activaran la real vida de ellos. Poco a poco, como en un acto casi divino, tal como el Dr. Frankestein con su monstruo, mi pequeña muñeca comenzó a tomar vida. Lo primero que hizo fue respirar luego empoderarse de su habitación que la componían sólo dos elementos escénicos: una cama en altura y una plataforma. Desde ahí ella daba el primer salto de vida, desbordaban desde su primera presentación frente al público sus emociones y la cualidad de sus movimientos. Su ecléctica construcción – constitución estética,  junto a un lenguaje corporal barroco, permitían al lector – público encontrarse cercano a las intenciones de este personaje y ver con dinamismo cada acción que ella realizaba.

Este proceso de dar vida a objetos inanimados, buscando que el objeto se torne social y adquiera sentido (Roland Barthes): se incubó durante el segundo semestre de llegada a Israel, lo que significó crear el texto, diseñar y construir los muñecos, recolectar materiales en desuso que fueron uniéndose a lo que fue finalmente la construcción de la escenografía y dar finalmente con el  relato visual que compondría esta puesta en escena teniendo que integrar: técnica de muñecos, teatro visual y sombras chinas. Esta integración de lenguajes, permitieron extender las acciones - expresiones de los muñecos.
Estos al carecer técnicamente de boca articulada, pasa a ser la cabeza su boca, entonces toda acción debía estar extremadamente justificada y concretada para que sus movimientos fueran legibles por el lector – público. Aquí el trabajo teatro visual y de sombras chinas,  permitió a la narrativa visual del montaje, jugar como prolongaciones y a la vez imbricar los relatos. Poco a poco el texto se fue transformando para dar paso a la geometría y articulación total de los muñecos dentro del espacio estético creado para ellos. Esta geometría física y emocional, junto a la selección musical del montaje, a la poesía visual de los muñecos, dieron como resultados esta experimental y lúdica puesta en escena: El lugar donde duerme el sol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario